BIENVENIDOS A MI PATIO -- Ellos son la definición de canteranos.

14 febrero 2020
Josep Sellas
BIENVENIDOS A MI PATIO -- Ellos son la definición de canteranos.

Ellos son la definición de canteranos: pasaron por todos los cursos y por todas las categorías de unos equipos que nacieron en colegios y que crecieron hasta llegar a categoría nacional.

 

¿Quién no recuerda las horas interminables jugando en el patio del colegio? Bocadillos gigantes. Sol en la cara o pisando los charcos. Pachangas que duraban todo el recreo o toda la tarde cuando las clases terminaban. A nadie le importaba el fortnite. Aquí el rey es el que aguanta más en la pista. Los derbis, los de A contra B. El patio curte el carácter, con cien niños y niñas de todas las edades detrás del mismo esférico. Y el físico, con los asfaltos que raspan los codos y las rodillas. El fútbol, para qué negarlo, suele ser el rey. Pero depende de qué colegio, empiezan a abrirse paso otro tipo de pelotas. Liceo, Dominicos y Compañía de María tienen ya un olor clásico a hockey sobre patines. Maristas, a baloncesto, sobre todo a baloncesto femenino. Y en Calasancias está de moda el voleibol. Los cinco equipos tienen en común que nacieron al amparo de esos patios colegiales para crecer hasta llegar a categoría nacional. Y con el lema del trabajo con la base. En ellos se encuentra la definición perfecta de canteranos. Es el caso de Joel Junco, Manuel Queiro y Lara Pena en Calasancias; de Jorge Ricoy, Ignacio Buruaga, Santi Miguélez, Andrés Miranda y Miguel Martínez en Compañía de María; de Iñigo Varela, Carlos de Ron y Manu Fernández Becerra en Dominicos; de Noemí Uzal y Dani López en el Liceo y de María Gorostizu en el Maristas. Jugadores que no solo han pasado por todas las categorías del club, sino que también lo hicieron por todos los cursos del colegio. Un sentimiento enraizado imposible de extirpar.

Compañía de María. Es el equipo de moda. Y el trabajo con la cantera tiene mucho que ver en ello. Con varios retoques para, en su estreno en la OK Plata, reforzar la plantilla esta se completa con jugadores de la casa, la mayoría jóvenes. Es el caso de Ignacio Buruaga, Jorge Ricoy y Santiago Menéndez, habituales con el primer equipo, y Andrés Miranda y Miguel Martínez, que compaginan los entrenamientos con los 'mayores' con sus actuaciones con el conjunto sénior, que se acaba de proclamar gallego y se clasificó para disputar la OK Bronce. Tanto tiempo en el colegio y en el club les ha marcado. "Para mí ser de CDM es todo lo que implica ponerse la camiseta del equipo, desde el compañerismo hasta querer mejorar, pero sobre todo pasárselo bien", responde Buruaga. "Es ser parte de una gran familia que te arropa", dice por su parte Martínez. "Me gusta porque es mi colegio y siempre me he sentido muy ligado a él. He pasado mucho tiempo, en el patio, en el comedor, en las actividades extraescolares... Conozco a mucha gente y es una gran parte de mi infancia. La verdad es que estoy muy orgullo de ser de CDM", aporta Ricoy. Algo parecido le pasa a Miguélez: "Es donde aprendí todo lo que sé de hockey y de valores". A lo que Miranda añade que hay "un ambiente perfecto y van las cosas rodadas".

 

Ninguno de los cinco, prácticamente todos de la misma generación, cambiaría ahora mismo su equipo por otro. Menos ahora que tienen la OK Plata al alcance de la mano. "Es especial vivir esto desde dentro", reconoce Miranda. "Ya que me han tratado tan bien, yo ahora intento devolver la moneda desde la pista", aporta Ricoy. "Para qué me voy a ir si aquí me dan todo lo que quiero", responde Miguélez. Pero los cinco también coinciden en que lo importante es disfrutar, jugar entre amigos. "Se crean unos vínculos muy fuertes", apunta Martínez, un sentimiento que comparten sus compañeros aunque ya se hayan marchado, todos menos Buruaga, el único que continua en el colegio. A él y a Santi les queda una espina que quitarse esta temporada, ser campeones de España júnior. El resto siguen esperando su oportunidad en OK Plata, fieles a su estilo, fieles a CDM. "Nuestra seña de identidad es que sacamos jugadores inteligentes, que no solo es correr y chutar", concluye Buruaga.

 

Fuente: La Opinión de la Coruña.

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