Un año sin Tono

6 abril 2018
Gonzalo Faya
Un año sin Tono

Hoy hace un año que te marchaste, y dejaste las vidas de todos los que amamos el baloncesto marcadas para siempre.

Dejamos algunas de las palabras que se leyeron en su homenaje.

BONDADOSO, CAMPECHANO, CERCANO, ENTUSIASTA, BUENA PERSONA, PACIENTE, TRANQUILO, FAMILIAR, INCREIBLE, TRANSPARENTE, HUMANO, ENTREGADO, ALEGRE, CARIÑOSAMENTE GRUÑÓN, FIEL, AMABLE, ADMIRABLE, RISUEÑO, APASIONADO, HUMILDE, SIMPÁTICO, FANTÁSTICO, ÚNICO, MÁGICO, SINCERO, ENTUSIASTA, CARIÑOSO, ATENTO, VALIENTE, TOLERANTE, COMPRENSIVO, RESPETUOSO, APASIONADO, CÁLIDO, DÓCIL, EDUCADO, FELIZ, GENTIL, GRACIOSO, INTERESANTE, AFABLE, EMPÁTICO, COMPASIVO, DEDICADO, CUMPLIDOR, SACRIFICADO, DISPUESTO, SOLIDARIO, TRANQUILO, SENSIBLE, EDUCADOR, FORMADOR, SERENO, MAESTRO, HONRADO, AMIGO, EXCEPCIONAL y sobre todo BALONCESTO.

Estas no son mis palabras, son palabras aportadas por sus jugadores, compañeros de profesión, rivales y árbitros, los que te conocían en tu trabajo, de los que ganaste el respeto. Así es como te recuerdan, en los que dejas un recuerdo imborrable.

Resulta difícil y extraño hablar en estas circunstancias porque, para los que hemos tenido la suerte de conocerte dejas un hueco muy difícil de llenar y tenemos sentimientos encontrados en estos momentos.

De todas estas palabras que he dicho antes, al margen de la BONDAD, porque eras la bondad personificada, humildemente me quedaría con dos: ENTREGA y CONFIANZA

ENTREGA, y es que tu amor por este deporte, y sobre todo por este colegio, eran únicos. Capaz de entrenar en las condiciones que fuesen con tal de que los niños pudiesen disfrutar del baloncesto, daba igual la hora o el número de jugadores, te volcabas con todos por igual. Hacías lo que hiciese falta por la COMPAÑÍA y por los niños, incluso hasta algún entrenamiento de futbol si era necesario. Vivías por y para el baloncesto.

Y CONFIANZA. No solo por la confianza que teníamos contigo, podíamos contarte cualquier cosa. Cuántas y cuántas confesiones te habremos hecho y cuántas y cuántas veces nos decías: “Deja a ese novio o deja a esa novia, que no te conviene”.

Y es que tu hacías que la pista y el entrenamiento fuesen nuestro lugar de refugio de los pequeños problemas, que parecen un mundo, que tenemos cuando somos niños y adolescentes. Mucha, muchísima paciencia necesitaste con todos nosotros, pero nunca se te agotó.

Pero no solo me refería a este tipo de confianza, si no a la CONFIANZA que transmitías a tus jugadores.
Los que vemos asiduamente baloncesto en las edades de formación, notamos que cada vez es más frecuente en los partidos ver a muchos entrenadores que al más mínimo error rápidamente te mandan al banquillo.

Siempre recordaré que cuando era junior, un día me dijiste que me quedase a jugar con los senior, estoy seguro que no viste nada especial en mi como jugador, solamente la pasión que yo tenía por jugar y es que tú no necesitabas que fuésemos los mejores del equipo para darnos confianza.

Cuando llegó el momento de sacarme al campo, me dijiste: “Hoy vas a jugar de alero”.
y recuerdo que te miré y dije: “¿Estás seguro? Yo nunca he jugado ahí”. Y me contestaste: “Si, si, tu tranquilo, vas a hacerlo bien.”
“A este hoy le pasa algo”, pensé yo.
Al rato de estar jugando me llegó un balón la línea de 3, me dejaron solo y escuché un grito desde el banquillo: “!!!TIRA!!!”. Evidentemente se la pasé a otro.

Lo bueno de jugar en nuestra pequeña, resbaladiza y querida pista de compañía es que tienes el banquillo muy cerca, por lo que me giré y le dije:
“Pero, ¿cómo voy a tirar? ¡Si no he tirado uno en mi vida!”.
“Tu tira que lo vas a meter”, me respondiste.
Nuevamente pensé: “este hoy no está muy bien…”
Un par de jugadas después me volvió a llegar el balón en el mismo sitio y esa vez lo tiré. No sé muy bien cómo, pero ese balón entró, sería la suerte del principiante, o yo que sé, pero estoy seguro de que no habría entrado si tu no hubieses confiado en mí, es más, ni lo habría intentado.

Esta es una simple anécdota que a mí me ha marcado, pero que podría extrapolarse a cualquiera de los que han compartido el baloncesto contigo.

Así eras tú, intentabas sacar lo mejor de cada uno de nosotros.

Este año se celebra el centenario del colegio en la ciudad y se hace casi imposible entender el baloncesto en la Compañía de María sin Tono, porque este colegio y este deporte estaban ligados a él.

Se nos ha ido algo más que un entrenador, un amigo, un padre para muchos de los que estamos aquí. Nos ha visto llorar, reír, nos ha enseñado a superarnos, a esforzarnos al máximo, a sacrificarnos, a no rendirnos nunca.

Nos ha enseñado a trabajar en equipo, a lo que es un equipo, al significado de defender unos colores. Nos ha enseñado a levantarnos en la derrota y a ser humildes en la victoria y que además todo eso se puede hacer con amabilidad, bondad y una sonrisa.

amabilidadr cada palabra de aliento, por no darte por vencido con ninguno de nosotros.

Gracias por ver y por sacar lo mejor de cada uno.

Gracias por hacer que todos nos sintiésemos importantes dentro del equipo.

En el baloncesto siempre hay alguien que gana y alguien que pierde, pero todos nosotros nos sentirnos ganadores por haberlo compartido contigo.

Personalmente tengo que darle las gracias por descubrirme este deporte hace 26 años, por habérmelo hecho amar, por tantas y tantas personas que he conocido gracias a él.

Todavía recuerdo como nos peleábamos de niños, el fin de semana para que tú nos llevases en el OPEL CORSA a los partidos.

Gracias, por darme la oportunidad con 16 años de descubrir la que hoy es mi auténtica pasión, ser entrenador. Llevo 22 años entrenando a tu lado, observando y aprendiendo cada día, en cada entrenamiento, en cada partido, compartiendo cafés, cenas, viajes, viendo tu trato ejemplar con todo el mundo y tu amor por los niños.

Decía antes que es un día de sentimientos encontrados, porque es difícil que no nos embargue la tristeza al recordarlo, pero estoy seguro de que a él le habría gustado que hoy luciésemos nuestra mejor sonrisa.

Está tarde en nuestro pequeño pabellón, el balón volvió a lanzarse al aire para disputarse un partido donde jugadores, entrenadores, árbitros y espectadores disfrutasen del Baloncesto. Nuestras jugadoras que han demostrado un valor increíble, para afrontar el partido más difícil de su vida, volvieron a juntar las manos antes de salir al campo, para gritar con más fuerza que nunca COM-PA-ÑI-A. Pero ya no estabas ahí para verlo, ahora nos toca entre todos, seguir cuidando del baloncesto, de tu pasión, de tu deporte, de tu vida, esperamos no defraudarte.

Gracias Tono, hasta pronto ENTRENADOR.

Gonzalo Faya Filgueiras.

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